jueves, 21 de mayo de 2015

Heteronomía



 









 
Por: José Rafael Herrera - @jrherreraucv

En el campo de la filosofía práctica, la heteronomía indica la condición de un sujeto que ha sido sometido a un poder supremo, impuesto desde afuera, externo, ubicado por encima del ser social; un poder que, abstractamente, le dicta –al sujeto– normas o reglas que obligatoriamente tiene que cumplir y que le impiden desarrollarse como ser autónomo, libre, activo, racional, reduciéndolo a cosa, o en todo caso, a ser genérico, dependiente e indeterminado. Heteronomía es, pues, la condición sine qua non de la voluntad de uno –o de unos– sobre otros, no de la propia. El “yo quiero” dominado por un imperativo que le resulta ajeno y hostil. Como diría Marx: es la más nítida expresión del ser enajenado.

La justificación de la cual surge la heteronomía tiene su punto de partida en la presunción de que los individuos que componen todo posible cuerpo social, en general, no son lo suficientemente maduros para tomar decisiones por cuenta propia, por lo que deben necesariamente ser guiados, orientados y conducidos por quienes se autoconciben como los más capacitados, los más preparados, en fin, por quienes entienden más del discurrir moral, social o político que el resto de la población. Son ellos los más “maduros”, los bien formados, los guías materiales y espirituales de aquellos que se comportan como niños, carentes como son de adultez y, en consecuencia, de toda responsabilidad. Son ellos los auténticos pastores de este rebaño de ovejas descarriadas, los iluminados profetas, las muletas del inválido, los llamados a canalizar las desbordadas pasiones de los menos formados y más inconscientes, a objeto de que no desvíen el camino recto, el orden establecido y sus tradiciones; orden que no es otro que el que ellos mismos, los chamanes de la tribu, sabiamente han definido, colocando, además, los controles de rigor. De ahí que las sociedades donde impera la heteronomía sean, justamente, las sociedades en los que imperan todo tipo de controles.

Frente a aquella conocida expresión: “El cielo es el límite”, cuya sola idea exhorta al sujeto a llevar sus conquistas más allá de toda posibilidad, el promotor de la heteronomía responderá, no sin cierta –y siempre sentenciosa– solemnidad, que, más bien, “el límite es el único cielo permitido”. Cuestiones del poner, del fijar: una característica esencial de la mera “reflexión del entendimiento abstracto”, como la denominara Hegel. Los miembros de las sociedades heterónomas terminan así atribuyéndole su propia institucionalidad y ordenamiento social a una incuestionable autoridad, a un “taita” vivo o muerto, pero ubicado por encima del resto. No importa el nombre que reciba el “ser supremo”, tampoco el nombre que reciba, a lo largo de la historia, esa sociedad. Los resultados siempre son los mismos: autoritarismo, dependencia, manipulación, explotación, degradación, corrupción.

Las sociedades sometidas al imperio heterónomo son, pues, sociedades barbáricas. Los griegos empleaban la expresión “bárbaro” para definir a todo aquel que “balbucea” como un “menor de edad”, un niño “mal educado”. Decía Aristóteles que bárbaro es el que se encuentra gobernado por tiranías o despotismos en sentido estricto, lo que lo convierte en un esclavo. De hecho, según Aristóteles, el bárbaro erige a sus gobernantes con el fin de cubrir sus necesidades básicas, a diferencia de las sociedades constituidas por ciudadanos libres, cuya meta es la de vivir en y para la autonomía.

Es cuestión de vocación militarista la obsesiva promoción de la heteronomía. No hay un fenómeno más afín a los regímenes totalitarios o autocráticos que su institucionalización. “No razones: adiéstrate”. Pronto las sociedades se transforman en inmensos cuarteles o en gigantescos campos de concentración en los cuales se “administran” o “controlan” la alimentación, la salud, la educación y la cultura, la vivienda, las finanzas y la industria, pero, sobre todo, la violencia, por un lado, y los medios informativos y comunicacionales, por el otro. En fin, todo tiene que ser controlado, siempre en función de garantizar  “el orden”, “la paz” y “el progreso”. La humillación llega, de este modo, al máximo. La objeción, la duda, el pensamiento en cuanto tal, el derecho a la diferencia o a la protesta, quedan fuera, están sancionados, y son concebidos como claras manifestaciones de alta traición a la patria y a los intereses del llamado “colectivo”, es decir, del cártel que sostiene los hilos del poder.

La consigna y la etiqueta sustituyen al pensamiento para dar paso al servilismo, al ser pasivo y resignado que espera pacientemente el crucial momento de la llegada de la leche, el papel higiénico o el aceite al centro debidamente “controlado” de suministros. La educación abandona los contenidos para dar paso a las formas vacías, a las búsquedas formales, a los “métodos” que trastocan la construcción de la verdad en banal instrumento de medición. La salud deviene ejemplo de la más indigna de las miserias humanas. La empresa no produce, porque lo importante no es producir –¡oh, contradicción!– sino obtener un ruin aumento salarial. Entre tanto, las calles se cubren de la más salvaje violencia, en manos de squadre o falanges o comités de defensa –es igual– de un “proceso” que ni lo es ni lo puede ser. El objetivo sigue siendo el mismo: mantenerse en el poder por el poder, única fuente posible para el triste y grotesco espectáculo del enriquecimiento ilícito. Entre tanto, la heteronomía se hace carne y sangre de las mayorías, pues “el modelo” comporta mecanismos para su reproducción continua: no se educa para la libertad y la autonomía, se “educa” para la vil sumisión.

Kant fue el primero de los filósofos modernos en advertir acerca de los perjuicios de una sociedad carente de autonomía: “Es difícil para todo individuo lograr salir de esa minoría de edad, casi convertida ya en naturaleza suya. Incluso le ha tomado afición y se siente realmente incapaz de valerse por su propio intelecto, porque nunca se le ha dejado hacer dicho ensayo. Principios y fórmulas, instrumentos mecánicos de uso racional –o más bien abuso– de sus dotes naturales, son los grilletes de una permanente minoría de edad”.

Para salir de la heteronomía Kant recomendaba tan solo una exigencia: la libertad de hacer siempre y en todo lugar uso público de la propia razón.

¿A alguien de la Mud le interesa esto?

Por: Mariana Atrencio - @marianaatencio - Univision

Un calabozo macabro

“La tumba” es un centro de detención del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), el organismo encargado del mantenimiento de la paz y el orden público en Venezuela.
 
Es un mundo en blanco y negro ubicado cinco pisos bajo tierra que, según testimonios de familiares de detenidos, contiene siete celdas sin ventilación. Allí están recluídos dos jóvenes venezolanos desde septiembre de 2014, Lorent Saleh y Gabriel Valles, acusados de violar el régimen de presentación al que estaban sometidos tras una protesta en el año 2010.

El antecedente histórico del SEBIN, cuya restructuración culminó en 2013, data de la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez, cuando la Policía Nacional -conocida como la policía política- era el brazo represor del régimen derrocado en 1959.

Desde enero de 2014, un mes antes del inicio de las protestas, el SEBIN era dirigido por el general de brigada Manuel Gregorio Bernal Martínez. Bernal Martínez estuvo a cargo de la respuesta de este organismo a las manifestaciones del 12 de febrero y los días siguientes.

Bernal Martínez fue destituído el 18 de febrero porque algunos de sus funcionarios desobedecieron las órdenes del ejecutivo, según dijo el presidente Nicolás Maduro. “Las únicas policías y funcionarios que debían estar en las calles, como estuvieron conteniendo la violencia, eran la Policía Nacional y la Guardia Nacional en una segunda línea”, indicó.

Una investigación del diario venezolano Ultimas Noticias, publicada el 19 de febrero reveló que funcionarios del SEBIN dispararon contra manifestantes el 12 de febrero durante los acontecimientos en los cuales murieron el estudiante Bassil Da Costa y el oficialista Juan Montoya.
Bernal Martínez fue sucedido en el cargo por Gustavo Enrique González López. Ambos funcionarios están incluidos en la lista de sancionados por Estados Unidos en marzo de 2015 por violaciones de derechos humanos y corrupción.

Fuente: http://huelladigital.univisionnoticias.com/venezuela-los-rostros-de-la-represion/category/la-tumba/

miércoles, 20 de mayo de 2015

¿Dónde se ubica Usted?


Al adoptar una posición
 
La cobardía se pregunta: “¿Será segura?”; 
 
La conveniencia se pregunta: “¿Será lo político?”;
 
Y la vanidad se pregunta: “¿Será popular? 
 
Pero la conciencia se pregunta: “¿Será lo correcto?”.  
 
Porque la medida última del hombre no es donde se ubica en momentos de conveniencia pero donde se ubica en momentos de desafíos, crisis y controversias”.   
 
Martin Luther King: Autobiografía.

Todos Traidores... ¡Todos!

Por: Humberto Marcano Rodríguez

Toda autoridad que permita y haga posible que su patria sea invadida por otra nación, se hace traidora  a la misma y este es un delito de LESA PATRIA, el cual no prescribe al igual que los delitos contra los derechos humanos. Son traidores a la patria tanto el jefe de este régimen castro comunista como los ministros, los que detentan los otros poderes, los diputados oficialistas y los integrantes del alto mando militar y con ellos todos los generales y almirantes  que han permitido que nuestro país esté invadido y sojuzgado a Cuba y que ese país expolie las riquezas de todos los venezolanos; que los patanes, invasores, muertos de hambre cubanos campéen libremente en nuestra patria controlando los servicios primordiales y de  alta seguridad, cosa que es del conocimiento de todos los venezolanos por lo que no ha de ser muy  difícil el acusarlos y condenarlos por tan monstruoso  delito quizás más temprano que tarde, son traidores  a la patria cuando aceptan que nuestro territorio sea cercenado incluida nuestra plataforma continental; me estoy refiriendo a nuestro territorio en reclamación de la Guayana Esequiba.

Desde el año 1899 con El Laudo Arbitral de esa fecha, Venezuela había mantenido una constante reclamación sobre la llamada Guayana Esequiba, primero bajo el tutelaje del gobierno inglés y luego con el gobierno de la República de Guyana. Sin embargo, desde la llegada de este régimen castro-comunista con su total y cómplice pasividad, Guyana  ha venido emprendiendo una serie de violaciones  fronterizas y en el propio territorio en reclamo, violando descaradamente los límites establecidos en el acuerdo de Ginebra del año 1966, otorgando  concesiones a terceros países para explotación de las riquezas de ese territorio, así como exploraciones de búsqueda de yacimientos petrolíferos tanto en el territorio de la Guayana Esequiba (según el acuerdo de Ginebra del año 1966, Guyana sin la autorización previa de Venezuela no puede otorgar ninguna clase  de permiso sobre el territorio en reclamo ya que Guyana tiene la posesión de la zona en reclamo más no la soberanía), como en la plataforma continental esta última propiedad exclusiva sin discusión de Venezuela, este régimen ha mantenido un total y  complaciente  silencio público, a sabiendas  que en derecho  internacional rige la norma del que calla  otorga, principio de aquiescencia.


Así hemos visto como a Brasil se le otorga concesión  para hacer una carretera y un puerto en pleno territorio en reclamo (Guayana Esequiba), al igual  que permiso de explotación de oro y otros minerales en detrimento de los intereses nuestros sobre la región.

Guyana, en plena violación al Acuerdo de Ginebra del año 1966, establece una línea arbitraria proyectada sobre el Delta Venezolano delimitando espacios marítimos ubicados en la cuenca de La Guayana  Esequiba y en la cuenca deltana  del Orinoco, creando diferentes bloques que ha ido entregando en concesiones y los mismos están totalmente en aguas venezolanas. Allí tenemos el bloque Pomeron de 23.000 Km2, operado por la empresa canadiense  CGX; el bloque  Starbroek de 70.000 Km2 manejado conjuntamente por las  empresas Shell y Exxon; el bloque Roraima de 13.000 Km2 manejado por la empresa norteamericana Anadarko petroleum. 

Por por lo tanto, cuando Guyana entrega esos lotes de la plataforma deltana del Orinoco propiedad exclusiva de Venezuela a terceros países para  explotaciones petrolíferas, está creando abierta y desafiante un motivo de guerra “causus belli” pero el régimen castro-comunista calla descaradamente ante  este vil despojo territorial (alardean constantemente  de patria, soberanía e independencia, pero se  acobardan ante una republiqueta como Guyana), lo  que  convierte a  nuestros  gobernantes  en traidores  a la patria. ¿Qué papel juegan en todo esto las fuerzas armadas venezolanas? ¿Dónde queda  su condición de garantes de la soberanía patria?

Las pretensiones  de Guyana sobre nuestro territorio de la plataforma deltana y del Orinoco son fríamente calculadas, se trata nada menos que de las bocas del Orinoco y por lo tanto de la salida de la faja bituminosa sin importarle El Acuerdo de Ginebra del  año 1966 y que el territorio de un país está compuesto tanto por la parte territorial como por su prolongación hacia el mar, que viene a ser la plataforma continental o la prolongación territorial hasta un alcance de 200 millas náuticas de la costa.

Lo que está en juego en todo esto es nada menos  que el futuro de Venezuela y de las próximas  generaciones de venezolanos, como bien lo han señalado y denunciado en diferentes ocasiones insignes venezolanos como la periodista, escritora e historiadora Cristina Marcano, el  General de División Oswaldo Suju Raffo, presidente  del Instituto de estudios fronterizos de Venezuela (IDEFV), el doctor   Emilio Figueredo quien fuera  embajador de Venezuela en la ONU, para la aplicación del Acuerdo de Ginebra durante doce(12) años. Los venezolanos tienen que saber que el Delta del Orinoco es más importante  actualmente que el Golfo de Venezuela y que el gran futuro de Venezuela está  en la faja bituminosa del Orinoco, de no ser así empresas como la Shell y la Exxon no se habrían arriesgado a sabiendas que ese territorio es venezolano a emprender allí sus  exploraciones y futuras explotaciones así como otras   empresas de USA y Canadá. Guyana y estas empresas nombradas actúan sobre seguro ante el silencio cómplice de este régimen castro-comunista, que  es  el SILENCIO  DE LOS TRAIDORES A LA PATRIA; silencio que es un secreto a voces que  son las órdenes emanadas desde Cuba y aquí acatadas servilmente.

Mientras  Guyana agrede en esta forma descarada a Venezuela, el régimen que nos gobierna persiste  en darle ayuda energética, suministrándole  ombustible  regalado, igual sucede con los 13 países anglo parlantes del CARICOM que no obstante beneficiarse de cuantiosas ayudas energéticas y monetarias de Venezuela apoyan abiertamente a Guyana ante los organismo internacionales en sus afanes usurpadores, esto es igualmente TRAICION A LA PATRIA. Todo  aquello que se permita y se haga en nuestra Guayana  Esequiba y plataforma deltana y del Orinoco es una traición a la patria y los que lo permiten son traidores  y tendrán que responder ante la justicia por estos  delitos de lesa patria y que recuerden que los mismos no prescriben jamás.


Llama poderosamente la  atención  que  ante  esta gravísima  situación de la invasión descarada  de Guyana  sobre nuestro territorio deltano, los  directivos  de la MUD y de los partidos políticos que hacen vida  en la misma y   se dicen de la oposición han venido callando descaradamente ¿Será  que no  son venezolanos y  por lo tanto nada les importa Venezuela?

¿Opinión de los PRO-USA y los PRO-CUBA?

Por: Oscar Battaglini 


Esa capacidad del Imperio no es nueva. La viene aplicando hace décadas para preservar la permanencia en el poder de aquellos “adversarios” que de alguna manera le han servido para crear la falsa imagen del supuesto equilibrio que existiría en el ámbito de la política internacional, y para justificar y encubrir su agresividad belicista en el mundo entero. Conviene agregar que esta política la ha puesto en práctica sobre todo cuando los regímenes desde los cuales han operado sus “adversarios”, comienzan a evidenciar síntomas de agotamiento y crisis terminal. Es la perfecta imagen del diablo que “salva” a Fausto. Pero a cambio éste debe entregarle el alma.

La primera vez que -en nuestro tiempo- eso se hizo fue a raíz de la crisis y consecuente derrumbe de la Unión Soviética stalinista, en 1989; acontecimiento que el mundo conoció simbólicamente como la “caída del muro de Berlín”. Viva está la imagen de la entrevista de Reagan con Gorbachov, en la que éste fue a solicitarle agónicamente al gobierno de Washington, el apoyo que el sistema burocrático soviético en crisis requería para seguir existiendo. Lo mismo puede decirse de la presencia en Moscú de funcionarios diplomáticos imperiales con la misión de asesorar a Yeltsin para que el derrumbe de ese sistema no introdujera elementos desequilibrantes en la dinámica de la política internacional y para que la crisis fuese superada mediante la preservación en el ejercicio del poder de parte importante de la burocracia gobernante, con la cual se pudiera negociar económica y políticamente en el futuro inmediato. Fue de ahí que surgió, ¿quién lo puede negar?, Putin y la mafia con la que éste ha venido gobernando en Rusia. Las buenas relaciones que el Imperio y la Unión Europea han mantenido y mantienen con Putin -pese a los lunares que últimamente le han salido- confirman que el plan de salvamento del Imperio funcionó a la perfección y de acuerdo a sus previsiones.

Atrás quedaría definitivamente, y de la manera más vergonzosa, toda aquella historia de la “guerra fría”, en la que el Estado soviético, de raíz stalinista, se presentó de manera farsesca ante la opinión pública global como la genuina representación del socialismo y de la revolución mundial.

La segunda oportunidad en que esa política salvacionista se aplicó exitosamente, tiene como referente el caso chino. Aquí no fue sólo el agotamiento del “modelo socialista chino” lo que forzó a la burocracia gubernamental a buscar un entendimiento con el Imperio, sino que ella, adelantándose a lo que veía venir, buscó ese entendimiento a fin de tomar “un segundo aire” que le permitiera “renovarse” y sobre todo, perpetuarse en el ejercicio del poder.

El éxito de esta experiencia ha sido tan espectacular que China se ha constituido, en un período relativamente breve, en la segunda economía del mundo capitalista. Tal conversión ha sido posible gracias a la asociación que se ha dado entre la burocracia del Partido Comunista y del Estado con las transnacionales de origen principalmente norteamericano, como nos lo hace saber el intelectual Eduardo Lucita cuando afirma: “… La mitad de las grandes corporaciones instaladas en el país asiático son de origen norteamericano que remiten sus utilidades a las casas matrices” ( E. L, “La actual crisis económica mundial y sus repercusiones en América Latina”, 2008). Se trata de una asociación en la que las transnacionales aportan prácticamente todo el capital –dada la proverbial e histórica descapitalización de esa sociedad- y la burocracia china pone las condiciones político-jurídicas y administrativas que privan de derechos civiles y laborables a los trabajadores chinos y los convierten en los peor pagados de todo el mundo capitalista. Una clara evidencia de este hecho es el video colgado en internet por la web pijamasurf. Con el que se denuncia que en ese país niños de 13 años trabajan 16 horas al día por 70 centavos de dólar. En China los sindicatos están prohibidos. Quien quiera que sea sorprendido organizando uno, es aprehendido inmediatamente y enviado a prisión. Esto que constituye una de las partes más oscuras del “milagro económico chino”, casi no se menciona en el manejo massmediático que se hace sobre este particular desde los grandes centros; ni es tenido en cuenta por los gobiernos que en todo el mundo que hacen negocios con este país (ese es, como sabemos, el caso de la burocracia chavista en el poder).

Otra cosa que tampoco se menciona en esa publicidad, es que no obstante los elevados índices de su crecimiento económico, todavía China no ha podido colocarse en el ranking de los países desarrollados del mundo. Los 900 millones de pobres que aun se registran en una sociedad de aproximadamente 1200 ó 1300 millones de habitantes, son la mayor demostración de tal confirmación.

El tercer caso en esta secuencia lo representa el caso cubano, el cual se encuentra como diría un conocido comunicador, en pleno desarrollo. A esto se llega como en los casos anteriores, una vez que el agotamiento y la decadencia del modelo político “socialista” (nuevo nombre con el que el neopopulismo latinoamericano ha pretendido cubrirse) que ha regido en Cuba por más de 50 años se ha hecho ostensible. Durante todo ese tiempo la burocracia gobernante en ese país no promovió ni siquiera las cosas mínimas para la creación de un país democrático con instituciones que garantizaran el pleno ejercicio de los derechos ciudadanos; con una economía propia, autosuficiente y con capacidad para proporcionarle a sus trabajadores y profesionales un empleo estable, bien remunerado y amparado por una legislación social que les garantizase su seguridad y la de sus familiares; etc.

En su lugar lo que hizo esa burocracia desde un principio fue:
1.- crear una sociedad regida de manera autoritaria y totalitaria.
2.-engancharse en un enfrentamiento infantil, torpe e impolítico con el Imperio en el que éste terminó sacando la mejor parte, en detrimento del pueblo y de la sociedad cubana.
3.- dedicarse a vivir de los subsidios que le otorgaba la burocracia rusa por sus exportaciones de azúcar, cuestión que se acabó cuando sobrevino el “derrumbe del muro de Berlín en 1989”.
4.- a vivir de la renta que le aporta la negociación con el capital hotelero internacional.
5.- y finalmente, a vivir de las depredaciones que han venido haciendo en Venezuela en el curso de los 15 años que el chavismo lleva en el poder.

Hoy cuando la situación ya no da para más, a esa burocracia no le ha quedado más remedio que pasar –de la manera más vergonzosa- la página de sus enfrentamientos con el Imperio para aceptar el auxilio de éste que le permita salvarse y mantenerse en el poder. Una especie de modelo chino en Cuba.

En Venezuela, dada la profundidad de la crisis social y política en desarrollo, potencialmente existe la posibilidad de que aquí también se dé una negociación de este tipo. Aunque ya se han producido algunos amagos, no se ha avanzado mucho porque el madurismo se encuentra cumpliendo la fase de su política “anti-imperialista”. Confía en que puede mantenerse en el poder continuando con su política clientelar entre los pobres; las remesas petroleras que le siguen llegando principalmente de EE.UU; y de la represión que progresivamente se ha venido ampliando e intensificando. Pero esto no alcanza para contener o atenuar los efectos negativos de la crisis que lo acogota.

Sabiendo esto, el Imperio se mantiene en su puerta de entrada esperando que en algún momento lo llamen para solicitar sus servicios. Sin embargo es preciso decir, que aquí las cosas no les van a resultar tan fáciles, en primer lugar por la naturaleza de la política que se viene practicando en su relación contradictoria con el Imperio; en segundo lugar porque al madurismo se le está agotando el tiempo aceleradamente; en tercer lugar, porque el Imperio pudiera estar dudando entre salvarlo o contribuir a hundirlo a fin de negociar con otros actores, como es presumible; y en cuarto lugar, porque la negociación entre ellos no se podría dar a puertas cerradas y sin oposición interna. Aquí cabe esperar que eso no ocurra, o en la peor de las circunstancias impedirlo a como dé lugar.

Fuente: http://www.larazon.net/2015/05/18/y-si-es-el-imperio-el-que-salva-a-maduro/#sthash.zj21VwAV.dpuf

lunes, 18 de mayo de 2015

No se quien lo escribió...


Si Venezuela cuenta con yacimientos petrolíferos matemáticamente incalculables, si el planeta se mueve con energía extraída del  petróleo, entonces la crisis que padece la República no es socioeconómica, es moral: en consecuencia,  y sin ánimo de dármelas de predicador o profesor de la extinta asignatura “Moral y Cívica”, permítame amigo lector, que conjuntamente recordemos los doce (12) valores morales fundamentales.

1).HONESTIDAD: es el respeto a los principios morales  y el cumplimiento de lo que la sociedad considera como buenas costumbres. Quien es honestojamás se apropia de lo que no le pertenece.
2).TOLERANCIAse expresa en la disposición para admitir de las demás personas su manera  de pensar, obrar y ser diferentes. Representa un valor fundamental para el mantenimiento  de la convivencia pacífica.
3).PAZ: es el fruto de la sana convivencia entre los hombres. Para hacerla posible es necesario un ordenamiento social justo, en el que todos los ciudadanos tengan las mismas oportunidades para desarrollarse como personas y le sean respetados sus derechos fundamentales.
4).SOLIDARIDAD: cuando dos o más personas se unen  y colaboran mutuamente para lograr un fin común, entonces estamos en presencia de la solidaridad. Este valor ha sido de gran trascendencia  para el género humano, porque gracias a la solidaridad, no solo ha alcanzado el más alto nivel de civilización  y desarrollo sino que ha logrado sobrevivir y salir airoso de los más terribles desastres.
5).RESPONSABILIDAD: representa la conciencia de las consecuencias de todo cuanto hacemos o dejamos de hacer por nosotros o por las demás personas.
6).HUMILDAD: constituye la conciencia de lo que somos,de nuestras fortalezas y debilidades  como seres humanos; por lo tanto, nos impide considerarnos superiores a los demás. Gracias a este valor, percibimos nuestra pequeñez frente al Universo  y al conocimiento acumulado por la humanidad.
7).PERSEVERANCIA: significa la firmeza y constancia en la ejecución de propósitos o en la realización de una labor. Ahora bien, para ser perseverante hay que ser necesariamente disciplinado  y decidido. Pero, jamás temerario.
 8).FORTALEZA: La fortaleza es la capacidad que nos permite mantenernos firmes y fieles a nuestras conviccioneshacerle frente a las diferentes situaciones que la vida nos presenta. Gracias a ella, logramos entender que estas circunstancias son parte de la vida y que la mejor manera de enfrentarlas  es luchar convencido de que saldremos adelante.
 9).JUSTICIA: consiste en conocer, respetar y hacer valer los derechos de las personas. Implica, condenar todo comportamiento que tienda a dañar individuos o cosas. 
10).LIBERTAD: es la posibilidad que tenemos para decidir por nosotros mismos. La libertad como tal, no es sinónimo para hacer lo que nos provoque sin medir las consecuencias de nuestros actos. 
11).LEALTAD: tiene mucho que ver con los sentimientos  de apegofidelidad y respeto que nos inspiran las personas que queremos o las ideas con las cuales nos identificamos. Existen muchas cosas que nos merecen lealtad: Dios, patria, amigos, pareja… 
12).AMISTAD: constituye la más noble y desinteresada forma  de afecto que una persona puede sentir por otra. Quienes creen en la amistad, se aceptan como tal son. Ello, en modo alguno implica complicidad o encubrimiento. 
      Para concluir, es obligante amigo lector recordar que tenemos la obligación ética de cuidar, preservar, proteger y defender  “el pedacito de tierra” que al norte de la América del Sur y en la Ribera del Arauca Vibrador, nos dejó Simón Bolívar: el gobierno gerenciando con eficiencia, el militar defendiendo la independencia, el religioso transformando espiritualmente su rebaño,  el pueblo acatando las Leyes de la República y todos en general, haciendo bien hecho lo que a cada quien le corresponda hacer.

Apascacio y los valores


 Por Pedro Augusto Mejías

El pasado jueves falleció en su humilde apartamento del barrio El Observatorio del 23 de Enero Apascacio Mata quien fuera nombrado en vida el policía modelo de la extinta Policía Metropolitana de Caracas. De acuerdo con los reportes de prensa “trabajó en el cuerpo policial entre los años 1964 y 1996” y “En 1997 sufrió un accidente de tránsito y le amputaron una pierna. Años después le amputaron la otra, y en el año 2005 sufrió un ACV. Desde ese momento su cuadro de salud se fue desmejorando. Incluso, hasta perdió la voz”.

En un reportaje plasmado en video en la página web de El Universal se lo escucha decir con una voz cansada por el paso de los años que “Ayudar a los ciudadanos es un orgullo”, el narrador indica asimismo que “su hijo tuvo que hacer mil diligencias para lograr que una empresa privada le comprara una silla de ruedas”.

Se señala igualmente que recibió más de 40 condecoraciones y termina el breve reportaje con esta palabras “la honestidad del ser humano vale mucho y así he sido yo toda mi vida, no es que sea conformista sino que en la realidad de la vida el ser humano honrado, eso vale mucho: la honradez”.

Hay en esta historia un dejo de tristeza: el ciudadano modelo, el servidor público que en una ocasión detuvo a la comitiva presidencial por pretender comerse una luz de alto y que fuera felicitado por el primer magistrado, el funcionario que fuera puesto de modelo para las nuevas generaciones de policías termina sus días casi abandonado por el estado al que sirvió, teniendo que recurrir al auxilio de la empresa privada para conseguir una silla de ruedas.

Esta historia nos muestra algunas cosas no sólo en relación con el estado sino con la sociedad que somos: los comentarios del público en la página web de los periódicos son en general muy halagadores, elogiosos y más que merecidos para este ex funcionario, no obstante, no se de alguna iniciativa para reivindicar al funcionario público, para que tengan un retiro digno, y no se trata de una situación aislada, Gustavo Coronel escribía el mes pasado el caso de un exministro que: “…está delicado de salud y está siendo atendido en una institución del estado en un país que no es Venezuela, una institución para personas quienes no pueden pagar la atención médica privada. Su honestidad al servicio de su país ha sido "premiada" con la indigencia, no le ha permitido tener una vejez libre de los acosos de la pobreza.” Gustavo Coronel “Historia de dos ex-ministros” en Las Armas de Coronel,
15 de abril de 2015.

Este drama nos lleva a hablar indefectiblemente del lugar común de la “crisis de valores” que sufrimos como sociedad, porque el mismo día en que falleció Apascacio si pudimos ver las pancartas en la que pobladores de Maracay y su alrededores abogaban por que dejaran tranquilo a Johan Romero, un delincuente convicto y confeso a quien buscaban los cuerpos de seguridad: “Tal es el respeto que le profesan algunos pobladores del estado, que hasta una concentración de motorizados le dedicaron el pasado lunes 11 de mayo para exigirle a los funcionarios del Cicpc que suspendan la persecución que tienen contra Johan, según llegó a divulgar el diario El Aragüeño.” Contrapunto.com 14 de mayo de 2015.

Esta manifiesta inversión de valores, esta degradación como sociedad es una buena parte de lo que explica el colapso político que atravesamos. Escribí hace algunos meses que en Venezuela actuamos movidos más por el miedo que por otra cosa, en mucho, el funcionario público roba en su entorno y a su escala por miedo a terminar como Apascacio.

Y llevado al paroxismo hiperbólico que atravesamos es en definitiva ese miedo y falta de valores lo que ha hecho que la delincuencia expresada en forma de extorsiones, vacunas, secuestros, robos, atracos y hasta bachaqueo se haya convertido en nuestra cotidianidad, porque nos consume el miedo de que lo que tenemos en el bolsillo hoy no valga nada mañana, de que al acabarse las provisiones que tenemos en casa no tengamos la seguridad de reponerlas, en fin, miedo a la inmensa incertidumbre que nos embarga cuando pensamos en nuestro futuro.

Y por eso, esa honestidad de la que se sintió orgulloso Apascacio es hoy algo demodé, no es un bien transable, no reditúa beneficios.

Los venezolanos honestos, los que conforman la Venezuela decente tienen un reto inmenso que trasciende con mucho las batallas electorales y los discursos políticos, el de rescatar lo que somos, aquello que podemos lograr para que no haya que culminar con epílogos como:

“El servidor público honesto está hoy sin recursos, forzado a acogerse a la
protección de servicios de beneficencia en un país extraño. El malandro está
reventándose de dinero y probablemente podría pagarse, con lo que carga en el
bolsillo, un trasplante de corazón.” Gustavo Coronel Op. Cit.


Nos es necesario establecer los valores que nos mueven como sociedad, enarbolarlos, nutrirlos y vivirlos, apagar los miedos que nos consumen, porque el miedo nos ha inmovilizado hasta dejarnos en la inopia moral. Ya basta de relatos de madres en los barrios que le aconsejan al hijo “delinque, lo importante es que no te dejes atrapar”, basta de videos en los que vemos a una pareja con su hijo
unos 7 años robándole la batería a un carro, basta de jefes de cárceles que extorsionan desde sus claustros, basta de altos funcionarios gubernamentales haciendo apología del delito e implementado planes para hundir a las masas en la miseria, el atraso, el oprobio y la vulgaridad, en fin, basta de antivalores, tenemos que educar y vivir para la vida y para la paz.

Descansa en paz Apascacio; nos queda a quienes te sobrevivimos, seguir tu legado y retomar el paso que hemos perdido como nación.

Fuente: http://www.ultimasnoticias.com.ve/noticias/ciudad/parroquias/aspacasio-mata-caracas-murio.aspx

Por: Carratú Molina


“La gente que estuvo en el poder no construyó instituciones, las destruyó, y al destruirlas estás destruyendo todo. Es como un palomar donde las palomas se meten, y ponen  un huevo, y crían sus pichones hasta que salen, y se vuelan, y regresan…  nosotros los venezolanos desde chiquitos destruimos el palomar y nos quedamos en el aire. Chávez lo que hizo fue sentarse en los escombros de lo que era la institución venezolana que ya todos habíamos ido destruyendo por intereses, grupos de poder, abusos excesivos, bipartidismo…”

El pasado domingo el Vicealmirante Carratú Molina comenzó a contar su experiencia como jefe de la Casa Militar durante el segundo mandato de Carlos Andrés Pérez. Vio infinidad de situaciones de toda índole y no duda en mencionarlas con nombres y apellidos. “Cuando llegué me encontré que el ecónomo del Palacio se robaba la gasolina, el periódico y la comida, lo denuncié: nada; conseguí una pareja haciendo el amor en un escritorio: no los botaron; hice una información cruzada con DISIP, PTJ y Guardia sobre el personal del Palacio con antecedentes y había 400 referidos policialmente, se lo llevé al presidente: ¿Qué es esto? La seguridad entra por casa, aquí hay una cantidad de gente que miren lo que son… No quiso limpiar todo eso, tampoco me dejó. “¡No almirante, tenemos que botar a todos!” 400 personas y no se tocó a uno. Estoy es dando pinceladas. Un Alto Mando Militar donde cada quien iba por su lado. El presidente reunía al Gabinete de Seguridad que eran todos los militares, todas las policías, los ministros del área de seguridad y algunos agentes de inteligencia que tenía, después que Pérez decía bueno Izaguirre, quien era el ministro de Relaciones Interiores, los dejo para que usted se encargue. Y en lo que se iba el presidente se paraban los ministros y se iban, los generales no se hablaban: el de la DIM no le hablaba al de la Guardia, el de la Guardia tenía peos con el comandante de la Armada, el de la Armada con el Ministro de la Defensa, el Ministro de la Defensa manejando sus intereses… 


¿Cómo un presidente puede gobernar así? Sin dejar de mencionar que en el consejo de ministros, que eran catorce, de los cuales seis eran técnicos: Miguel Rodríguez y su grupo, pero habían representantes del grupo Jirahara, del Grupo Roraima, del Grupo Santa Lucía y del Grupo Cisneros. Pérez daba instrucciones asignaba tareas, y salían o no salían, porque todo dependía de los intereses de cada grupito. La primera reunión que Pérez tuvo con los dueños de medios en Miraflores, durante mi presencia,  yo tenía como una semana en el cargo, él me llama y me entrega una lista de los que van a entrar a esa reunión con él; me dice: primero entran los que tiene el signo más, en el segundo grupo entran los que tienen el signo menos, y el resto en el tercer grupo. Yo agarré eso, me lo metí en el bolsillo, y llamé a un edecán: este es tu trabajo, primero van estos, pásalos al salón Pantano de Vargas y me avisas. Cuando me dice que estamos voy a buscar al presidente, cuando vengo con él entrando al salón, Pérez no entra, se devuelve: ¿Qué vaina es esta almirante? ¿Usted no cumple mis órdenes? ¿Qué le dije yo? ¿Por qué está Marcel sentado con Cisneros juntos? Yo los puse separados, porque tienen una guerra entre ellos y quieren que el gobierno se meta en la guerra y yo no acepto eso, sáquelos. Tuve que sacar a Marcel y a Cisneros. ¿Qué pasó con el edecán? Billete, billete, ahí toda vaina era así.”


Las quejas de aquellos días no son pocas y eran tanto foráneas como internas. “Me encontré que a nivel de los edecanes había unos que estaban cuadrados con Cecilia Matos y otros con la Primera Dama.  Los reuní a todos y se los dije: el que me meta un chisme aquí lo saco. A Paredes Niño, que era subjefe de la Casa Militar, un bandido, le dije: o te acomodas o te saco; le metí cinco días de arresto. Si tú arrestas a un coronel, ese no llega a general… el carajo llegó a general de división y comandante de la Fuerza Aérea, ¿quién lo puso? Alfaro Ucero con Caldera. Repito: ¡Putearon la Fuerza Armada! Yo recibí en total 800 coroneles en audiencia privada conmigo y le metí 150 militares al presidente en audiencia privada, los viernes, escogidos por mí, y no eran generales eran tenientes, sargentos y suboficiales, puros hombres jóvenes  para que hablaran con él. Les hablaba un minuto. Se lo decía: Presidente hable con los oficiales, usted es el comandante en jefe, el civil no tiene idea de lo que es ser comandante en jefe, por eso el militar se resiente, porque el Comandante en jefe no es tal, los maneja políticamente.  El presidente es líder del poder ejecutivo, presidente de la república y comandante en jefe, tienes tres sombreros y tienes que ejercer los tres, para eso eres presidente, para eso te elegí. Los presidentes confunden esa vaina y creen que es una sola, y manejar la institución militar es una pelota de futbol pero con espinas que si le das mal te la clavas esa vaina, no saben manejarla porque no conocen el pensamiento militar. El gobernar es una vaina muy grande y por eso  es que yo dudo que estos pibes María Corina, Henrique, logren gobernar a Venezuela  en estas circunstancias, nosotros con esos carajos vamos a un barranco más grande.”


Carratú asegura que el escenario en Palacio era un verdadero saco de gatos del cual “el presidente no se daba cuenta. Pérez entraba al palacio de Miraflores a las cinco de la mañana, yo lo recibía a esa hora, y se iba a la una de la mañana o se quedaba durmiendo, lo cual hacía con frecuencia. Generalmente dormía en la suite presidencial, donde lo hacía en una hamaca, él ahí no dormía en una cama, ese era un cuarto sin muebles, un escritorio, una caminadora para hacer ejercicio, una camilla para masajes, y en la hamaca.” Revela el almirante que en los hoteles Carlos Andrés Pérez rara vez dormía en las camas. “Muchas veces dormía en el piso, no dormía en la cama de la habitación, el presidente Pérez era un hombre muy particular y yo de rechazarlo en el año 1990, cuando me llamó,  a admirarlo antes de su muerte, es un trayecto de identificar lo cochino y falso de la sociedad, lo circunstancial de los hombres que integran ese entorno, el cinismo político, ahí uno dice: coño si este es el poder qué queda para el resto de los venezolanos? Y por eso estamos en esto. En ese tiempo el bipartidismo desplazó al estado; Gonzalo Barrios era el piache que hablaba los domingos  y entonces la agenda política y todo lo que era el país lo decía él que no era presidente, igualmente Alfaro Ucero, igualmente Caldera, y lo mismo con Teodoro Petkoff y José Vicente, eran los polos que marcaban el rumbo. El Estado era una figura tenue que flotaba sobre la cabeza de todos nosotros. Tú buscabas de ver al Estado y no lo conseguías, conseguías a un partido, una figura pública, un general, un jurista famoso, pero el Estado: NO. El venezolano siempre estuvo esperando: ¿y dónde está el Estado? ¡No había! Fue desplazado por las corrientes políticas y los intereses, el bueno era sacado, estaban construyendo una institucionalidad de bahareque, que cualquier animalito se lo come, acaba con eso. Chávez fue un comején, acabó con lo que estaba, con lo que habían ido destruyendo toda la gente que estaba pasando factura desde 1945 empezando por Uslar Pietri. Desde el 45 Venezuela soportó, y soportó, y soportó hasta que cayó, por eso es que Venezuela tiene que ser reconstruida con nuevos hombres y nueva orientación política, con vocación ciudadana. En Venezuela no hay ciudadanos, en Venezuela hay residentes, oportunistas, vejados, desplazados, ignorados, pero ciudadanos no. Necesitamos ciudadanos. Nos acostumbraron a ser obsecuentes con el poder, y cuando tú ibas a votar votabas pero por lo mismo, o por una opción de trabajo, o por una opción de militar, pero no para gobernar un país, esa fue la tremenda equivocación de nosotros los venezolanos, no votamos para gobernantes sino para oportunistas que llegaron al poder.”


Revela el militar retirado que su respeto por el ya fallecido presidente Pérez, no está exento de reconocer los errores que aquel cometió.  “Estoy diciendo las vainas que son, como yo las viví, yo no digo mentiras, ni hablo mal de nadie tampoco, lo que te cuento es lo que viví. ¿Los problemas de Pérez? Su doble vida familiar ese fue el peo. Yo le dije divórciese presidente. ¿Cómo? Si, su conducta afecta a todos los que estamos aquí, porque es la Primera Dama con su grupo y Cecilia Matos con su grupo y nosotros estamos en el medio. El ambiente que lo rodeaba era un infierno, un revoltillo de intereses y de presiones y de chismes; cuando te oponías a uno te jodían por aquí y cuando tú favorecías a este te caían por allá. Él reconocía sus propios errores y luego, cuando ya estaba exiliado acá en Miami me decía que había cometido errores desde pequeño, él me lo decía: “Yo cuando tenía 15 años no estudiaba y me iba para la calle a  hablar de política, después me di cuenta de la falla de no formarme, por eso es que después cuando fui presidente por primera vez apoyé tanto las becas Mariscal de Ayacucho, porque si no te formas no puedes dar todo lo que puedes.” El presidente Pérez me fue contando muchas cosas en los momentos de soledad cuando presidente y después cuando yo venía aquí, invitado por él todos los años y caminaba con él por la playa; yo lo que hacía era escuchar. Él nunca se quitó la espina de que no lo tumban los militares, lo tumban los políticos y empresarios a quienes él ayudó a construir fortuna y riqueza, en quienes él creyó que estaba ayudándolos para  hacer un mejor país, y esas mismas personas fueron los que lo tumban y acaban con Venezuela. La doctora Hildegard Sansó es una bandida.”


Dice que el 4 de febrero no lo agarró por sorpresa. “Se sabía. Los sistemas de inteligencia venezolanos estaban controlados por los militares rebeldes y por los generales y comandantes militares que sabían que había una conspiración y estaban conspirando con empresarios, con los copeyanos, con los adecos y con los dueños de los medios de comunicación. Los medios de comunicación hacen la influencia de la opinión publica de uno u otro lado, para bien o para mal. Cuando llego a Casa Militar los oficiales comienzan a decirme: aquí hay un malestar creciente; también veía como los periodistas que cubrían la fuente de Miraflores decían cosas que eran mentiras, yo decía: pero esto no es lo que dijo el presidente.  Periodistas a los que mandé con su familia de vacaciones para La Orchila, o periodistas  a los que Pérez les regaló carros de agencia. Es más, en la dirección de administración del Palacio de Miraflores, había una pared que hacía esquina en forma de L donde los fines de mes había bolsas con dinero, cada una tenía el nombre de los periodistas y cada uno llegaba y sacaba su bolsa y se iba, yo los vi, no fue que me lo contaron, ¡los vi! Por eso cuando yo veo periodistas que se la tiran de honestos y serios, me pregunto: ¿y esos carajos que iban ahí, a qué iban? Yo le llevaba plata a muchos dueños de periódicos del interior, YO se los llevaba, paquetes de billetes. ¿Uno de ellos? Esteban Pineda, el de Panorama, jalabola de Pérez, metido en Miraflores todo el tiempo, chismeándole al presidente Pérez, después el carajo se hizo chavista. ¿Entonces? Esa es una vida de circo, el centro del poder es un circo donde tú ves payasos disfrazados pero no identificas quienes son esos carajos, esa es mi experiencia personal y por eso es que lo digo, por eso es que me tienen arrechera. Hay gente que no dice las cosas porque son parte del problema, son parte de los intereses en juego,  una sociedad política es un conflicto de intereses es lógico y entendible, cada quien quiere ocupar espacio, pero cuando tú ocupas espacio y desplazas la institución desplazas la estructura de Estado, tú estás derrumbando el Estado, estás derrumbando  la estructura política de la Nación y eso no se puede tocar, es como si tú tocas las bases de un edificio. ¡Se te cae el edificio! En Venezuela no hay ética de gobierno, no hay  ética de Estado.”


El chorro de frases es un mar de leva que va arrasando con todo a su paso: “Se sabía que venía algo raro, los grupos de inteligencia no funcionaron porque estaban controlados por los conspiradores, quien alertó al presidente Pérez fue el general  Heinz Azpurua, quien era director de la DISIP. El 6 de enero del 92, le dijo: Presidente aquí está en este sobre el informe  de la conspiración en el Ejercito, yo soy militar, pero soy el director de la DISIP y no tengo acceso al Fuerte Tiuna, aquí tiene. Y se lo entrega a Pérez en mi presencia. Pérez agarra el sobre le dice a Ochoa Antich: “Ministro, encárguese de esto, a mí regreso hablamos, estoy cansado de estar oyendo vaina de ruidos de sables y conspiraciones, yo quiero acabar con esto.”  Entre una cosa y otra nos vamos para Davos en un avión de Siwssair y al regresar en el aeropuerto estaba Ochoa quien lo recibe: bueno presidente los mismos rumores de siempre… Lo paró es seco: ¡Móntese en el carro! y le forma tremendo peo. Nos vamos a Caracas, el presidente se va a Miraflores y yo a mi casa en Macaracuay, cuando me avisan que hay unos tanques disparándole a La Casona (residencia presidencial), me paré, me vestí y me fui al Palacio. Cuando llego a Miraflores está Pérez en la oficina con Ávila Vivas y Alfaro Ucero, y es cuando me entero que los tanques de guerra estaban en la calle desde las diez de la mañana del 3 de febrero y nadie hizo un coño, ¡nadie!, diez horas las tropas en la calle y nadie dijo nada. Cabronería de las policías, cabronería del Mando Militar, cabronería de los medios de comunicación,  todos estaban complicados, pudo más el deseo de tumbar a Pérez, empresarios en su manía de tumbarlo, los medios de comunicación en su vaina para tumbarlo y no se daban cuenta que estaban acabando con el único líder político que había, ¡no había más!  Lo cierto es que en medio de aquel zafarrancho me doy cuenta que el presidente está solo. Cuando decidimos salir del Palacio ante el asalto inminente de los rebeldes ¡no hay carros! Los carros de la caravana presidencial estaban inoperativos, ¡no tienen llave!, me traen un carro negro. Les pego cuatro gritos y me acuerdo que había un carro LTD cuerpo ancho blindado, que estaba asignado a Jaime Lusinchi que se estaba reparando, ¡tráeme el carro de Lusinchi!, y me lo traen, pongo un chofer, voy a buscar al presidente cuando  vengo no tengo chofer, ¡el chofer se fue pa´l carajo! Agarro un guardia: tú metete, maneja el carro, si Almirante, metí un soldado atrás, metí  al jefe de escolta civil, que era un hijo de Erasto Fernández, y al presidente; adelante íbamos el chofer, Ávila Vivas y yo, y salimos.  Yo no sé quien salió a inventar esa zoquetera de un Maverick verde y de que habíamos estado escondidos en un hotelito del frente de Venevisión. Eso es mentira, ganas de hablar pendejadas de algunos que todavía andan por ahí.  Éramos seis personas, sin escolta, esos nada más, salimos vía Baralt hacia arriba y cuando vamos por el seminario me comunico con Venevisión y le digo al comisario Efrén, el jefe de la escolta civil de Cisneros, necesito hablarle al país, me dice: como no, vente y te saco en cinco minutos. Él no sabía que iba con Pérez, y la Primera Dama que me tenía idea había estado llamando y diciendo que el jefe del golpe era yo, así que el hombre de seguridad creía que yo iba a hablar porque era el jefe del golpe… Él no sabía que yo llevaba al presidente Pérez. Cuando llegamos a Venevisión me bajo del carro, me pongo delante, con una ametralladora que tenía conmigo,  arriba en la azotea estaban los escoltas armados con fusiles, les digo: traigo al presidente Pérez ábranme la puerta, me abren y entro corriendo con el presidente y lo llevamos a la oficina de Cisneros: vacía, no había ni un lápiz, ni un papel, ¡nada!,  ni papel toilet en el baño… Ese es el discurso presidencial más arrecho que yo he escuchado en Venezuela, ese discurso sin papel, en una crisis, tumbado, porque estaba tumbado y él carajo con gran aplomo se dirigió a las Fuerzas Armadas: les ordeno regresar a los cuarteles…"


Revela Carratú que en las horas posteriores conmina al presidente a destituir al Alto Mando Militar, también narra como vio al día siguiente, “en la mañana, las elites políticas venezolanas  van a Miraflores a pedir perdón por Chávez, a que lo suelte, la Iglesia Católica, los adecos,  los copeyanos, los empresarios,  los medios de comunicación, excepto Caldera que no fue, todos fueron a pedir por Chávez, inclusive el ministro Ochoa. En el Palacio se habían metido conspiradores en todos lados, había policías, edecanes complicados, de toda vaina, ese blindado que aparece entrando al Palacio Blanco fue filmado por el general Müller Rojas y un Azpurua cineasta, ellos sabían la vaina, y fueron a hacer esa toma que fue preparada por ellos para ponerla a rodar de inmediato, y el primero que lo tira al aire es Marcel Granier por Radio Caracas Televisión al mundo, ¿entonces mi hermano?“ Fueron horas que se convirtieron en días, y estos en semanas, y estas en meses donde el vértigo era cotidiano. “A Uslar Pietri lo mandaron a allanar y vino Beatrice Rangel: no lo allanen yo me encargo de eso. Se sabía que la conspiración era en la casa de Uslar Pietri, con Burelli Rivas, con Vivas Terán, Mario Moronta; también se reunían en una casa entre Prados del Este y Cumbres de Curumo, en la casa de Contreras Laguado.


Es mucha el agua que ha visto pasar bajo el puente, afirma que tiene sus canales de comunicación con las actuales fuerzas armadas y vaticina un desenlace que pasa por un gran acuerdo nacional para reencauzar al país. “Las Fuerzas Armadas nuestras están destruidas, nosotros no tenemos capacidad de defensa, no tenemos defensa interior, que es lo que tiene que preocupar al ciudadano, porque la defensa es la defensa militar, pero la defensa interior es el aporte de las Fuerzas Armadas al control interno a través del poder civil que es el presidente, pero eso no existe, Chávez lo acabó, la institución es una guardia pretoriana del gobierno, una guardia represiva, corrompida porque el gobierno es corrupto, una mafia de bandidos en el poder y ahí todo el mundo se cuadra. Si el militar percibe que la sociedad está organizada y percibe que hay una componente ético en la dirección de esa sociedad el militar cambia mentalmente y se orienta, por supuesto que hacen falta otras variables que manejar pero sobre todo que el militar perciba que hay un cambio ético en quienes dirigen o van a dirigir el país. Eso no se ve, nadie lo ve. En las fuerzas armadas están viendo que vamos a un conflicto interno, a una revuelta, a una expresión civil espontanea por hambre, porque ya la ideología bajó de aquí (se señala la cabeza) al estómago. Ellos están viendo que viene un problema nacional inmanejable y vamos al caos, en el caos el militar tiene la obligación de  intervenir, para bien o para mal. El militar sabe que viene un problema y está tratando de que no se presente porque le va a caer en las piernas, la ecuación en Venezuela pasa por el militar, pero resulta que el militar no quiere ser parte de la ecuación, sin embargo va a caer en eso y no está preparado. ¿Qué veo? Viene una ruptura en Venezuela, por fuerza, en la cual podríamos perder territorio, ya estamos perdiendo la Guayana Esequiba y podemos perder el Golfo de Venezuela, que son las ambiciones de Colombia.”


Está convencido de que la casta política-castrense que ha creado Diosdado y Maduro va para fuera.  Aspira a que el ciudadano tenga confianza de lo que va a hacer el mundo militar, “tenemos que raspar, limpiar todo en el momento que corresponda, no empezando pero en la medida que se desarrolle tendremos que ir purgando la institución militar, traer militares viejos, retirados, incorporarlos, dos, tres años, cuatro años y después que se vayan, pero que ayuden a reconstruir, y rescatar a la institución.  Tiene que ser un borrón y cuenta nueva en las fuerzas armadas, hay que restructurarlas. El militar tiene que aprender a respetar al ciudadano y a trabajar para los ciudadanos, porque a nosotros nunca nos formaron así, yo nunca recibí una clase de Derechos Humanos, nunca. Hemos llegado a un punto en el cual el pueblo no cree en las instituciones, ni en los funcionarios públicos, eso hay que reconstruirlo.  Tú no construyes reparando muertos, tú construyes con nueva gente, con nuevas caras, con una  manera diferente de hacer política, de gobernar, tú no puedes seguir gobernando con las élites, tienes que darle cara social al gobierno.


Carratú Molina concluyó sus declaraciones así: “A los ciudadanos y a las fuerzas armadas, en su rol de ciudadanos que también son,  digo: el país está transitando una convergencia de crisis, que no es solamente Maduro ni la presencia  cubana en Venezuela, ni la perdida de la soberanía, la crisis nuestra está en la esencia del venezolano, en la  manera de ser, de conducirse; esto nos obliga a no ver hacia atrás, a ver hacia adelante para construir un nuevo camino, que tiene que ser la concordia, el respeto mutuo, las oportunidades a quien se las merece y darle un contenido social, no social político, sino social ciudadano a la gestión de gobierno.  Mientras que en el país no se hagan esos cambios la estructura militar seguirá siendo el aparato represivo  de los gobiernos como en el pasado ocurrió y en este se ha evidenciado 100%. De no haber construcción de democracia, ni de valores éticos, ni de valores ciudadanos, no hay en el mundo ningún gobierno que pueda sostenerse en el tiempo. Queda de los venezolanos reconstruir el país, Venezuela no se va a perder, el territorio siempre estará ahí, lo que va a ser diferente son las clases sociales, los hombres y las mujeres y la juventud, los nuevos hombres del país, eso hay que cuidarlo. Urge un cambio de actitudes de los venezolanos para que nosotros podamos resurgir; esto no depende de un líder, de un mesías, de un chamo, de un viejo, de un equipo de políticos, etcétera, no. Primero que los partidos están los ciudadanos, la organización social básica venezolana es Venezuela y es por los venezolanos independientemente de cómo piensen. Los militares tienen que regresar a los cuarteles, tienen que revisar lo que son, muchos tendrán que salir del juego y como la fuerza armada es una institución en defensa de la Nación bajo el control civil, los venezolanos que asuman el rol bien sea por presidencia de la república o por  instituciones  importantes de los poderes del estado tienen que cuidar que las fuerzas armadas no se desvíen ni sean desviadas por intereses en cosas que  no le corresponden. En el pasado el militar era el caballito de batalla de todos los caprichos de los políticos, el cachifo de los políticos, las fuerzas armadas tienen que ser restructuradas total y absolutamente, restructurarlas en el concepto político de la institución militar. El militar no es que sea apolítico el militar tiene que ser apartidista y el militar no puede trabajar para un presidente, trabaja para el estado, para la nación. Cuando el militar trabaja para un presidente deja de ser profesional.”
© Alfredo Cedeño